- Precio normalAb 9.029,00 krPrecio base
- Precio normalAb 11.620,00 krPrecio base
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Comprar equipos de microchorreado: precisión en lugar de máxima productividad superficial
Los equipos de microchorreado están diseñados para realizar trabajos de chorreado controlados en superficies pequeñas y piezas más delicadas. A diferencia de los grandes sistemas de chorreado libre, el objetivo no es alcanzar la máxima productividad superficial, sino ajustar con la mayor precisión posible la presión de chorreado, la cantidad de abrasivo, el tamaño de boquilla y el área de trabajo.
Entre sus aplicaciones habituales se incluyen la restauración, la conservación de monumentos, la eliminación fina de óxido, el decapado, el matizado, el grabado, la limpieza, el lijado y el tratamiento de pequeños componentes técnicos. Según la superficie, es posible trabajar con boquillas muy pequeñas y abrasivos finos. De este modo, la acción del chorro puede concentrarse de forma precisa en una zona limitada.
Criterios importantes para elegir equipos de microchorreado
✅ tamaño y sensibilidad de la superficie que se va a tratar
✅ precisión y anchura del chorro deseadas
✅ tipo de abrasivo y tamaño de grano permitido
✅ tamaño de boquilla y consumo de aire resultante
✅ uno o dos depósitos de abrasivo
✅ movilidad deseada e intervalos de recarga
✅ aire comprimido seco y adecuadamente tratado
Equipos compactos de microchorreado para trabajos de precisión
Los sistemas especialmente pequeños de la gama funcionan con depósitos desde 0,7 litros. Son adecuados para trabajos de detalle en los que solo se necesitan pequeñas cantidades de abrasivo. Las boquillas muy pequeñas reducen el consumo de aire y generan un chorro estrecho y fácil de controlar.
Los sistemas KALO Miniblaster muestran claramente este diseño. El Miniblaster I funciona con un depósito a presión de 0,7 litros. El Miniblaster II dispone de dos depósitos independientes de 0,7 litros y dos lápices de chorreado. Así, es posible tener preparados dos medios de chorreado diferentes y cambiarlos sin vaciar previamente el depósito.
El tamaño de boquilla determina la precisión y el consumo de aire
Cuanto más pequeña sea la boquilla, más fácil será limitar el área de trabajo. Al mismo tiempo, normalmente disminuye el caudal de aire comprimido necesario. En los equipos compactos de microchorreado, los tamaños de boquilla disponibles en la gama actual van desde menos de 1 mm hasta varios milímetros.
Incluso pequeñas modificaciones del diámetro de la boquilla influyen considerablemente en el consumo de aire. Por eso, el compresor no debe elegirse únicamente en función de la presión máxima. Lo decisivo es la cantidad de aire que puede suministrar de forma continua a la presión de trabajo prevista.
Elegir un abrasivo fino adecuado para el material
El microchorreado no significa automáticamente que cualquier abrasivo muy fino sea adecuado para todas las superficies. La dureza, la forma del grano y su tamaño determinan en gran medida el efecto. En materiales delicados pueden ser convenientes medios blandos o menos agresivos, mientras que para eliminar óxido o revestimientos resistentes se necesitan abrasivos más duros.
Los Miniblaster compactos, por ejemplo, están diseñados para medios finos de hasta aproximadamente 250 µm. Otros sistemas de microchorreado y de chorreado a baja presión de la gama permiten trabajar con tamaños de grano mayores. Por ello, deben tenerse en cuenta las especificaciones del fabricante del equipo correspondiente.
Diferenciar correctamente la tecnología de microchorreado y el chorreado a baja presión
Los equipos de microchorreado y los equipos de chorreado a baja presión se solapan parcialmente desde el punto de vista técnico, pero responden a diferentes criterios de búsqueda y selección. En los equipos de microchorreado, el foco está en la precisión, las boquillas pequeñas, los medios finos y los trabajos de detalle. Los equipos de chorreado a baja presión, en cambio, se eligen principalmente por su amplio rango de presión regulable y por el tratamiento cuidadoso de superficies más grandes.
Por ello, un equipo puede encajar técnicamente en ambas categorías. Para elegirlo, debe ser decisivo si la prioridad es realizar trabajos finos de precisión o tratar superficies más grandes con una regulación especialmente precisa.
Aire comprimido seco para una dosificación uniforme
Los abrasivos finos son especialmente sensibles a la humedad. El condensado puede hacer que el medio forme grumos, fluya de manera irregular o bloquee las boquillas pequeñas. Por ello, un tratamiento adecuado del aire comprimido es especialmente importante en la tecnología de microchorreado.
Según la instalación de aire comprimido, pueden ser necesarios separadores de agua, posenfriadores o secadores frigoríficos. Los abrasivos también deben almacenarse en un lugar seco y comprobarse para detectar impurezas antes de introducirlos en el equipo.
Comprar un equipo de microchorreado: definir primero la aplicación y la boquilla
Quien desee comprar un equipo de microchorreado debe determinar primero cuál es el área de trabajo habitual y qué superficie se va a tratar. De ello se derivan el abrasivo adecuado, el tamaño de boquilla, la presión de trabajo y la cantidad de aire comprimido necesaria.
Para restauración, grabado y pequeños componentes técnicos, a menudo un sistema especialmente compacto es la mejor opción. En superficies más grandes o durante intervalos de trabajo prolongados, puede ser conveniente un sistema de microchorreado con un depósito mayor. Lo decisivo siempre es lograr una acción del chorro controlable, no la máxima potencia posible.