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Comprar abrasivos: el medio adecuado para el material y el resultado del granallado
Los abrasivos transfieren la energía del flujo de aire a la superficie que se va a tratar. Sus propiedades determinan si se eliminan el óxido y los recubrimientos, si se limpia, matea, rugosiza o trata una superficie de forma especialmente controlada. Por eso, un abrasivo para chorreado no debe seleccionarse únicamente por el precio o el tamaño de grano.
Los criterios de selección esenciales son la dureza, la forma del grano, la densidad, la granulometría, el comportamiento de fractura y la sensibilidad de la pieza de trabajo. Además, el medio debe ser adecuado para la técnica de chorreado utilizada. Un material que funciona bien en un sistema de chorreado a presión de alto rendimiento puede no ser adecuado para una pequeña pistola de inyección o un equipo especial de baja presión.
Los abrasivos angulares y redondos actúan de forma diferente
Los granos angulares tienen bordes más afilados y generan un efecto de corte más intenso al impactar. Según el material y la granulometría, son especialmente adecuados para eliminar material, quitar óxido, decapar y crear un perfil de rugosidad definido. Entre los medios angulares del surtido se encuentran, por ejemplo, el corindón, el granulado de vidrio, la arena de granate y el carburo de silicio.
Los medios redondos o con forma de perla impactan de otra manera sobre la superficie. Las perlas de vidrio y las perlas cerámicas se utilizan con frecuencia cuando se requiere limpiar, matear o conseguir un acabado más uniforme. No obstante, el efecto concreto depende en gran medida de la presión, la granulometría, la distancia y el material.
Corindón y carburo de silicio para una gran dureza
El corindón es un abrasivo mineral probado para numerosas tareas de limpieza, rugosidad y eliminación de material. Los distintos tipos y granulometrías de corindón permiten adaptar la rugosidad y la intensidad del tratamiento deseadas. El carburo de silicio posee una dureza muy elevada y resulta interesante cuando se necesita un efecto abrasivo especialmente intenso.
Al utilizar medios muy duros, también aumenta el desgaste de las boquillas, las mangueras y otros componentes por los que circula el abrasivo. Por ello, el desgaste y el diseño del equipo deben incluirse siempre en la evaluación económica.
Perlas de vidrio, granulado de vidrio y perlas cerámicas
Las perlas de vidrio tienen una forma de grano redonda y se utilizan para numerosos trabajos de limpieza y acabado en superficies metálicas. El granulado de vidrio, en cambio, es más angular y genera una acción de chorreado diferente. Por tanto, ambos términos no deben considerarse equivalentes.
Las perlas cerámicas también ofrecen una alternativa con forma de perla y se diferencian de las perlas de vidrio en cuanto a dureza y vida útil. En superficies críticas, el medio que proporcione el resultado deseado debe determinarse mediante una zona de prueba.
Arena de granate, soda, plástico y granulado de cáscara de nuez
La arena de granate es un abrasivo mineral angular para diversas tareas de limpieza y eliminación de material. La soda, en cambio, se utiliza en aplicaciones que requieren un método de trabajo diferente y, a menudo, más controlado. Posee propiedades físicas distintas de las de los medios minerales duros clásicos y, en consecuencia, plantea otros requisitos para la técnica de chorreado.
Los abrasivos plásticos y el granulado de cáscara de nuez amplían las posibilidades para superficies y tareas especiales. También en este caso se aplica lo siguiente: «suave» no es un valor material absoluto. Incluso un medio comparativamente suave puede modificar una superficie si se utiliza con una presión inadecuada, una distancia demasiado corta o un tiempo de permanencia excesivo.
La granulometría influye en la rugosidad y el rendimiento superficial
El tamaño de grano influye en el patrón de chorreado, la transferencia de energía y el perfil de la superficie. Los granos más gruesos pueden generar un efecto intenso con un equipo adecuado, pero requieren boquillas y conductos de material con dimensiones suficientes. Las granulometrías más finas suelen permitir un ajuste más preciso, aunque, según el medio, pueden generar más polvo o plantear otros requisitos para el transporte y la dosificación.
Por ello, la granulometría adecuada se determina a partir de la pieza de trabajo, el resultado deseado y la técnica disponible. En combinaciones desconocidas, una zona de prueba resulta más útil que una recomendación general.
Reutilización y consumo de abrasivo
Según la estabilidad del grano y la aplicación, algunos abrasivos pueden reutilizarse varias veces, mientras que otros se descomponen más rápidamente o solo son aptos de forma limitada para un circuito cerrado. En el caso de los medios reutilizables, una tecnología adecuada de recuperación y acondicionamiento puede reducir el consumo de material nuevo.
No solo es importante si el material puede recuperarse, sino también si la fracción recirculada conserva la calidad necesaria después del chorreado. El polvo, los granos fracturados y las sustancias extrañas modifican la mezcla y pueden influir en el resultado.
Comprar abrasivos: elegir primero la aplicación y después el material
Quien desee comprar abrasivos debe definir primero el material, el tratamiento deseado y el procedimiento de chorreado. Después, el tipo de material y la granulometría pueden acotarse de forma adecuada. Los datos sobre el equipo de chorreado, el tamaño de boquilla, la presión de trabajo y el acabado superficial deseado también ayudan a seleccionar el producto.
El surtido incluye distintos abrasivos minerales, cerámicos, de base vítrea, orgánicos y sintéticos. Así, la selección puede realizarse específicamente según la capacidad de eliminación de material, el acabado superficial y la idoneidad técnica, en lugar de utilizar un único medio para cada tarea.