- Precio normalAb 13 351,00 krPrecio base
- Precio normalAb 17 182,00 krPrecio base
- Precio de venta 26 769,00 kr Precio normal 28 178,00 krPrecio base
- Precio de ventaAb 27 407,00 kr Precio normal 28 849,00 krPrecio base
- Precio de ventaAb 28 777,00 kr Precio normal 30 292,00 krPrecio base
- Precio de ventaAb 36 840,00 kr Precio normal 38 778,00 krPrecio base
- Precio de ventaAb 41 683,00 kr Precio normal 43 877,00 krPrecio base
- Precio de venta 42 308,00 kr Precio normal 44 535,00 krPrecio base
- Precio de ventaAb 44 507,00 kr Precio normal 46 849,00 krPrecio base
- Precio de venta 46 846,00 kr Precio normal 49 311,00 krPrecio base
- Precio de ventaAb 48 567,00 kr Precio normal 51 123,00 krPrecio base
- Precio de venta 52 200,00 kr Precio normal 54 947,00 krPrecio base
- Precio de venta 53 270,00 kr Precio normal 56 074,00 krPrecio base
Equipo de chorreado JOS de 24/60/100 litros, комплектo completo
Precio de ventaAb 54 749,00 kr Precio normal 57 631,00 krPrecio base- Precio de venta 55 195,00 kr Precio normal 58 100,00 krPrecio base
- Precio de venta 55 858,00 kr Precio normal 58 798,00 krPrecio base
Equipo de chorreado a baja presión de 24 litros con cabezal de chorro giratorio, комплектo completo
Precio de venta 56 221,00 kr Precio normal 59 180,00 krPrecio base- Precio de ventaAb 56 725,00 kr Precio normal 59 710,00 krPrecio base
- Precio de venta 57 553,00 kr Precio normal 60 583,00 krPrecio base
- Precio de ventaAb 59 848,00 kr Precio normal 62 998,00 krPrecio base
Equipo de chorreado a baja presión de 60 litros con cabezal de chorro giratorio, комплектo completo
Precio de venta 63 245,00 kr Precio normal 66 574,00 krPrecio baseEquipo de chorreado a baja presión de 100 litros con cabezal de chorro giratorio, комплектo completo
Precio de venta 63 245,00 kr Precio normal 66 574,00 krPrecio base- Precio de ventaAb 66 311,00 kr Precio normal 69 801,00 krPrecio base
- Precio de venta 66 923,00 kr Precio normal 70 445,00 krPrecio base
Comprar equipos de chorreado de baja presión: elegir la tecnología adecuada para la superficie
Los equipos de chorreado de baja presión son sistemas de chorreado especialmente versátiles cuando se desea controlar y ajustar con precisión el efecto mecánico sobre una superficie. Se utilizan con frecuencia en restauración, conservación de monumentos, limpieza de fachadas, madera, piedra natural, ladrillo, metal, trabajos de rehabilitación y eliminación de grafitis o revestimientos. Lo decisivo no es únicamente trabajar con la presión más baja posible, sino poder adaptar la presión, el abrasivo, la boquilla y la cantidad de abrasivo al sustrato correspondiente.
La gama actual abarca desde equipos de microchorreado muy compactos con un volumen de depósito de 0,7 litros hasta grandes equipos de chorreado de baja presión con 200 litros. De este modo, hay soluciones tanto para trabajos detallados y puntuales como para usos profesionales prolongados con reservas de abrasivo correspondientemente mayores.
Criterios de selección importantes
✅ Sensibilidad, dureza y estado de la superficie
✅ Efecto de limpieza, eliminación de revestimientos o rugosidad deseado
✅ Presión de trabajo y rango de regulación del equipo
✅ Abrasivo, forma del grano y granulometría
✅ Diámetro de la boquilla y consumo de aire resultante
✅ Tamaño del depósito, movilidad y duración de trabajo deseada
✅ Tratamiento de aire comprimido disponible o necesario
Baja presión no significa trabajar únicamente con una presión mínima
Es frecuente suponer erróneamente que un equipo de chorreado de baja presión solo puede utilizarse con presiones muy bajas. Sin embargo, muchos sistemas profesionales disponen de un amplio rango de regulación. En la gama actual, algunos equipos comienzan ya en aproximadamente 0,1 o 0,2 bar y, según el modelo, pueden funcionar hasta unos 6, 7 o 7,5 bar.
Esto permite trabajar de formas muy diferentes con un solo sistema. Primero se pueden probar y tratar los sustratos sensibles con una energía de impacto reducida. En materiales más resistentes o revestimientos con mayor adherencia, la presión puede aumentarse dentro del rango permitido. Así, los modernos equipos de chorreado de baja presión combinan la regulación precisa de un sistema de microchorreado con una potencia de chorreado suficiente para muchas aplicaciones más exigentes.
El tamaño del depósito determina principalmente la duración del trabajo y la movilidad
El volumen del depósito de un equipo de chorreado de baja presión suele confundirse con su potencia. En realidad, el tamaño del depósito determina sobre todo cuánto abrasivo puede almacenarse y con qué frecuencia es necesario rellenarlo durante el trabajo. Los depósitos pequeños son especialmente móviles y resultan adecuados para trabajos detallados, restauración o lugares de uso cambiantes. Los equipos más grandes reducen las interrupciones y ofrecen mayor comodidad durante trabajos de chorreado prolongados.
La potencia de chorreado propiamente dicha se genera, en cambio, en la boquilla. El diámetro de la boquilla, la presión de trabajo, el abrasivo y el caudal de aire disponible determinan cuánta energía y cantidad de abrasivo inciden sobre la superficie. Por eso, un equipo de 200 litros no es automáticamente más agresivo que un sistema más pequeño.
Adaptar el abrasivo y la granulometría al sustrato
Para un chorreado respetuoso con el material, la elección del abrasivo es tan importante como la presión ajustada. La dureza, la forma del grano y la granulometría influyen considerablemente en el efecto sobre la superficie. Un abrasivo demasiado agresivo o grueso puede provocar una eliminación de material no deseada incluso con una presión baja. Por el contrario, un abrasivo fino adecuado puede permitir una limpieza muy controlada.
En superficies sensibles o desconocidas, se debe comenzar siempre con ajustes moderados y evaluar el resultado en una zona de prueba poco visible. A continuación, pueden ajustarse gradualmente la presión, la distancia, el ángulo de impacto y la cantidad de abrasivo.
Dimensionar conjuntamente la boquilla y el compresor
Un equipo de chorreado de baja presión también necesita un suministro continuo de aire comprimido. El consumo de aire depende en gran medida del diámetro de la boquilla y de la presión de trabajo. Al aumentar el diámetro de la boquilla o la presión, el caudal volumétrico necesario se incrementa considerablemente. Por ello, no basta con considerar únicamente la presión máxima de un compresor. Lo decisivo es el caudal efectivo disponible en funcionamiento continuo.
Una reserva de potencia suficiente ayuda a mantener estable la presión de trabajo ajustada durante el chorreado. Los compresores dimensionados de forma demasiado ajustada provocan una caída de presión y, por tanto, una potencia de chorreado irregular. También deben tenerse en cuenta al dimensionar la instalación las secciones de las mangueras, los acoplamientos y las pérdidas de presión en la línea de alimentación.
El aire comprimido seco mejora la estabilidad del proceso
Especialmente con abrasivos finos, la humedad del aire comprimido puede perjudicar el flujo de material. Por eso, algunos equipos de chorreado de baja presión de la gama ya incorporan secadores frigoríficos o pueden combinarse con el tratamiento correspondiente del aire comprimido. El aire seco reduce el riesgo de formación de grumos y favorece un transporte más uniforme del abrasivo.
Comprar un equipo de chorreado de baja presión: definir primero la aplicación
Por ello, quien desee comprar un equipo de chorreado de baja presión debe definir primero la tarea concreta: ¿Qué superficie se va a tratar? ¿Qué se desea eliminar o modificar? ¿Qué sensibilidad tiene el sustrato? ¿Cuánto tiempo se debe trabajar sin rellenar el depósito y qué potencia del compresor está disponible?
A partir de estos datos pueden determinarse adecuadamente el tamaño del depósito, el rango de presión, la boquilla, el abrasivo y el suministro de aire comprimido necesario. Así se obtiene un sistema de chorreado que no solo funciona técnicamente, sino que está diseñado de forma controlada, económica y práctica para cada aplicación.