Equipos de chorro de baja presión

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Equipos de chorreado de baja presión para el tratamiento controlado y cuidadoso de superficies

Los equipos de chorreado de baja presión son sistemas profesionales de chorreado para aplicaciones en las que el efecto del chorro debe adaptarse con especial precisión a la superficie, la suciedad y el resultado deseado. Son adecuados para restauración, conservación del patrimonio, limpieza de fachadas, madera, piedra natural, ladrillo, metal, rehabilitación y muchos otros trabajos en los que el chorreado controlado es más importante que la máxima capacidad de eliminación.

En el catálogo actual encontrará tanto equipos compactos de microchorreado como equipos de chorreado de baja presión más grandes, con volúmenes de depósito de 0,7 a 200 litros. Según el modelo, se ofrecen rangos de trabajo de aproximadamente 0,1 a 7,5 bar, distintas boquillas, kits completos y, en algunos casos, sistemas con tratamiento integrado del aire comprimido.

Contrariamente a una idea bastante extendida, los equipos de chorreado de baja presión no están diseñados exclusivamente para trabajar a presiones muy bajas. Muchos sistemas se pueden regular con flexibilidad, de modo que permiten tratar tanto superficies delicadas a baja presión como materiales más resistentes con una mayor potencia de chorreado.

¿Qué equipo de chorreado de baja presión es el adecuado?

✅ equipos compactos de microchorreado para trabajos localizados y muy controlados

✅ equipos móviles de chorreado de baja presión para restauración, rehabilitación y obras

✅ depósitos más grandes para intervalos de trabajo prolongados y mayores reservas de abrasivo

✅ kits completos con manguera, boquilla y otros accesorios de chorreado

✅ sistemas con secador frigorífico para obtener un aire comprimido especialmente seco y estable

✅ sistemas de chorreado húmedo de baja presión para trabajos de limpieza y rehabilitación con menos polvo

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Comprar equipos de chorreado de baja presión: elegir la tecnología adecuada para la superficie

Los equipos de chorreado de baja presión son sistemas de chorreado especialmente versátiles cuando se desea controlar y ajustar con precisión el efecto mecánico sobre una superficie. Se utilizan con frecuencia en restauración, conservación de monumentos, limpieza de fachadas, madera, piedra natural, ladrillo, metal, trabajos de rehabilitación y eliminación de grafitis o revestimientos. Lo decisivo no es únicamente trabajar con la presión más baja posible, sino poder adaptar la presión, el abrasivo, la boquilla y la cantidad de abrasivo al sustrato correspondiente.

La gama actual abarca desde equipos de microchorreado muy compactos con un volumen de depósito de 0,7 litros hasta grandes equipos de chorreado de baja presión con 200 litros. De este modo, hay soluciones tanto para trabajos detallados y puntuales como para usos profesionales prolongados con reservas de abrasivo correspondientemente mayores.

Criterios de selección importantes

✅ Sensibilidad, dureza y estado de la superficie

✅ Efecto de limpieza, eliminación de revestimientos o rugosidad deseado

✅ Presión de trabajo y rango de regulación del equipo

✅ Abrasivo, forma del grano y granulometría

✅ Diámetro de la boquilla y consumo de aire resultante

✅ Tamaño del depósito, movilidad y duración de trabajo deseada

✅ Tratamiento de aire comprimido disponible o necesario

Baja presión no significa trabajar únicamente con una presión mínima

Es frecuente suponer erróneamente que un equipo de chorreado de baja presión solo puede utilizarse con presiones muy bajas. Sin embargo, muchos sistemas profesionales disponen de un amplio rango de regulación. En la gama actual, algunos equipos comienzan ya en aproximadamente 0,1 o 0,2 bar y, según el modelo, pueden funcionar hasta unos 6, 7 o 7,5 bar.

Esto permite trabajar de formas muy diferentes con un solo sistema. Primero se pueden probar y tratar los sustratos sensibles con una energía de impacto reducida. En materiales más resistentes o revestimientos con mayor adherencia, la presión puede aumentarse dentro del rango permitido. Así, los modernos equipos de chorreado de baja presión combinan la regulación precisa de un sistema de microchorreado con una potencia de chorreado suficiente para muchas aplicaciones más exigentes.

El tamaño del depósito determina principalmente la duración del trabajo y la movilidad

El volumen del depósito de un equipo de chorreado de baja presión suele confundirse con su potencia. En realidad, el tamaño del depósito determina sobre todo cuánto abrasivo puede almacenarse y con qué frecuencia es necesario rellenarlo durante el trabajo. Los depósitos pequeños son especialmente móviles y resultan adecuados para trabajos detallados, restauración o lugares de uso cambiantes. Los equipos más grandes reducen las interrupciones y ofrecen mayor comodidad durante trabajos de chorreado prolongados.

La potencia de chorreado propiamente dicha se genera, en cambio, en la boquilla. El diámetro de la boquilla, la presión de trabajo, el abrasivo y el caudal de aire disponible determinan cuánta energía y cantidad de abrasivo inciden sobre la superficie. Por eso, un equipo de 200 litros no es automáticamente más agresivo que un sistema más pequeño.

Adaptar el abrasivo y la granulometría al sustrato

Para un chorreado respetuoso con el material, la elección del abrasivo es tan importante como la presión ajustada. La dureza, la forma del grano y la granulometría influyen considerablemente en el efecto sobre la superficie. Un abrasivo demasiado agresivo o grueso puede provocar una eliminación de material no deseada incluso con una presión baja. Por el contrario, un abrasivo fino adecuado puede permitir una limpieza muy controlada.

En superficies sensibles o desconocidas, se debe comenzar siempre con ajustes moderados y evaluar el resultado en una zona de prueba poco visible. A continuación, pueden ajustarse gradualmente la presión, la distancia, el ángulo de impacto y la cantidad de abrasivo.

Dimensionar conjuntamente la boquilla y el compresor

Un equipo de chorreado de baja presión también necesita un suministro continuo de aire comprimido. El consumo de aire depende en gran medida del diámetro de la boquilla y de la presión de trabajo. Al aumentar el diámetro de la boquilla o la presión, el caudal volumétrico necesario se incrementa considerablemente. Por ello, no basta con considerar únicamente la presión máxima de un compresor. Lo decisivo es el caudal efectivo disponible en funcionamiento continuo.

Una reserva de potencia suficiente ayuda a mantener estable la presión de trabajo ajustada durante el chorreado. Los compresores dimensionados de forma demasiado ajustada provocan una caída de presión y, por tanto, una potencia de chorreado irregular. También deben tenerse en cuenta al dimensionar la instalación las secciones de las mangueras, los acoplamientos y las pérdidas de presión en la línea de alimentación.

El aire comprimido seco mejora la estabilidad del proceso

Especialmente con abrasivos finos, la humedad del aire comprimido puede perjudicar el flujo de material. Por eso, algunos equipos de chorreado de baja presión de la gama ya incorporan secadores frigoríficos o pueden combinarse con el tratamiento correspondiente del aire comprimido. El aire seco reduce el riesgo de formación de grumos y favorece un transporte más uniforme del abrasivo.

Comprar un equipo de chorreado de baja presión: definir primero la aplicación

Por ello, quien desee comprar un equipo de chorreado de baja presión debe definir primero la tarea concreta: ¿Qué superficie se va a tratar? ¿Qué se desea eliminar o modificar? ¿Qué sensibilidad tiene el sustrato? ¿Cuánto tiempo se debe trabajar sin rellenar el depósito y qué potencia del compresor está disponible?

A partir de estos datos pueden determinarse adecuadamente el tamaño del depósito, el rango de presión, la boquilla, el abrasivo y el suministro de aire comprimido necesario. Así se obtiene un sistema de chorreado que no solo funciona técnicamente, sino que está diseñado de forma controlada, económica y práctica para cada aplicación.

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